CATEQUESIS NIÑOS

 

   La iniciación cristiana es un proceso unitario constituido por los encuentros semanales de catequesis, las celebraciones litúrgicas, las convivencias, las reuniones con los padres, las excursiones….

A lo largo de este proceso los niños recibirán los sacramentos de la reconciliación, de la comunión y de la confirmación.

Por tanto hay que comprender que no hablamos de una catequesis de primera comunión y otra de confirmación como si fueran dos cosas separadas, sino un solo proceso de iniciación cristiana que abarca estos tres sacramentos.

 Se empieza la iniciación cristiana cuando al niño le corresponde estar en 1º de Primaria. Durante tres cursos se va preparando para recibir la Primera Comunión que suele recibirse al finalizar 3º de Primaria.

Sigue después preparándose para recibir la Confirmación, sacramento con el que se termina el proceso de iniciación y que suele recibirse empezando 1º de la ESO. Estos tiempos son indicativos , ya que serán los catequistas y los sacerdotes los que decidirán acerca de la madurez cristiana del niño y su participación en los encuentros de catequesis.

 

 

 

                  

                                        

                           CONFIRMACIÓN

 

    En este sacramento se fortalece y se completa la obra del Bautismo. Por este sacramento, el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo. Se logra un arraigo más profundo a la filiación divina, se une más íntimamente con la Iglesia, fortaleciéndose para ser testigo de Jesucristo, de palabra y obra. Por él es capaz de defender su fe y de transmitirla. A partir de la Confirmación nos convertimos en cristianos maduros y podremos llevar una vida cristiana más perfecta, más activa. Es el sacramento de la madurez cristiana y que nos hace capaces de ser testigos de Cristo.

El día de Pentecostés – cuando se funda la Iglesia – los apóstoles y discípulos se encontraban reunidos junto a la Virgen. Estaban temerosos, no entendían lo que había pasado – creyendo que todo había sido en balde - se encontraban tristes. De repente, descendió el Espíritu Santo sobre ellos –quedaron transformados - y a partir de ese momento entendieron todo lo que había sucedido, dejaron de tener miedo, se lanzaron a predicar y a bautizar. La Confirmación es “nuestro Pentecostés personal”. El Espíritu Santo está actuando continuamente sobre la Iglesia de modos muy diversos. La Confirmación al descender el Espíritu Santo sobre nosotros es una de las formas en que Él se hace presente al pueblo de Dios.

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